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jueves, 18 de diciembre de 2014

Cómo limpiar y purificar nuestras gemas, cristales y piedras

Los minerales, las piedras, los cristales y las gemas son un regalo maravilloso de la naturaleza. En ellas se guardan todas la memorias olvidadas desde la creación, desde el principio de los tiempos. Ellas nos ayudan a sanar, a eliminar bloqueos, a equilibrar nuestros centros energéticos y a potenciar todas nuestras capacidades

¿Por qué debemos limpiar los minerales, piedras y gemas cuando los recibimos o adquirimos y hay que hacerlo además de forma periódica? 

Siempre que vayamos a realizar trabajos o rituales con piedras, gemas o cristales, cuando vayamos a llevarlos puestas o simplemente tenerlas en nuestra casa o lugar de trabajo, lo mejor es limpiarlas de las energías e intenciones de quienes las han tocado y de los lugares donde han estado, ya que estos minerales son muy susceptibles de cargarse de energías, tantos positivas como negativas. En terapias de sanación y reiki deberemos limpiarlas y purificarlas tras su uso con cada paciente, ya que podrían generar el efecto contrario al que pretendemos a causa de las energías e influencias que han ido absorbiendo.

Si las piedras o cristales solo las vamos a utilizar nosotr@s, lo ideal es purificarlas 1 vez al mes, a ser posible la noche antes de la luna llena.

LIMPIEZA CON AGUA Y SAL

Es el método más sencillo y el más utilizado. A ser posible, lo mejor es emplear agua recogida del mar porque el agua marina contiene todos los elementos necesarios para ayudarnos a limpiar y cargar nuestros minerales, piedras y gemas.

Necesitaremos:
 - Un recipiente, preferiblemente de cristal, donde situar nuestras piedras.
- Agua del mar, agua de río, agua mineral o del grifo
- Sal común o sal gorda.
Llenamos el recipiente con agua, echamos una cucharadita de sal por cada 1/2 litro de agua y removemos. Es importante echarle sal al agua pues la sal absorbe las energías que queremos suprimir de las piedras. Lo dejamos toda la noche en un lugar tranquilo dentro de casa o en el poyete de la ventana y a la mañana siguiente las aclaramos bajo el agua del grifo.

LIMPIEZA CON SOL

Para limpiarlas con la energía solar necesitaremos:
 - Un día soleado.
 - Un recipiente preferiblemente de cristal donde poner nuestras piedras.
 - Agua del mar, agua del río, agua mineral o del grifo a la que añadiremos sal.

 La limpieza es muy parecida a la del agua con sal, la diferencia es que ahora, en lugar de poner laspiedras a la luz de la luna, las ponemos a la luz del sol y las dejamos entre 3 y 4 horas expuestas a la luz directa del sol. Si estamos en verano será suficiente con 3 horas, en invierno podemos dejarlas 4 horas. Las piedras deben estar dentro del cuenco con el agua salada y expuestas directamente a los rayos de la luz solar. El resto del proceso es igual que en el caso anterior.

LIMPIEZA CON LA LUNA

Colocarlos durante la noche de luna llena en un vaso de cristal en una ventana -o en el exterior-, y dejarlos toda la noche ahí, hasta las doce del medio día, dejando así que cojan la luz lunar y la luz solar.

LIMPIEZA CON TIERRA

 Para limpiar nuestros minerales, gemas y piedras con la energía de la Tierra necesitaremos:
- Tierra.
- Un lugar para enterrar las piedras.

Esta es una limpieza que se debería hacer de tanto en tanto, pues los minerales, piedras y gemas nacen de la Tierra y de ella recogieron su energía, por lo que es conveniente que de vez en cuando vuelvan a recordar sus orígenes y a recargarse con su energía. Es conveniente mantenerlas enterradas durante unos 7 días aproximadamente en un lugar seguro. Si no encontramos o disponemos de ningún lugar propio donde poderlas dejar, podemos recoger un poco de tierra y hacerlo en nuestro recipiente de cristal en casa o en una maceta. Ponemos parte de la tierra en el recipiente, colocamoss nuestras piedras y cubrimos con el resto de la tierra. Transcurridos los 7 días, sacamos los minerales, piedras y gemas, las lavamos bajo el chorro de agua del grifo con jabón de manos y a continuación las secamos al aire o con cuidado con un paño de algodón. Este método es muy útil para recargar y energetizar aquellos minerales o piedras que se han desgastado enérgicamente, perdiendo algunas de sus propiedades.

LIMPIEZA CON INCIENSO

Es el método que se recomienda para todo tipo de piedras y accesorios ya que no las deteriora, se puede usar para accesorios grandes, pequeños, hechos en cualquier piedra y en cualquier metal. Para hacerlo debemos encender una varita o un cono de incienso y cuando empecemos a ver el humo, situamos nuestra piedra durante 2 ó 3 minutos de forma que lo envuelva, visualizando que el humo se lleva todas las impurezas.

LIMPIEZA CON HIELO

Otra forma de limpiar nuestras piedras es metiéndolas en el congelador durante 3 ó 4 horas bien envueltas en un paño de algodón y separadas de los alimentos de forma que no entren en contacto. Se aconseja envolverlas bien y no dejarlas más de ese tiempo pues un exceso de frío podría llegar a fracturar la piedra.

LIMPIEZA CON ARROZ INTEGRAL.

En un recipiente de cristal coloca una buena capa de arroz integral crudo o sin cocer y deposita tus pidras y cristales encima, dejándolos así durante 24 horas. Después, tira el arroz y aclara tus minerales bajo el chorro del grifo.

LIMPIEZA CON DRUSA O GEODA

Situar nuestros minerales sobre una drusa o geoda de amatista o de cuarzo blanco durante un mínimo de 3 días sirve para limpiarlas energéticamente y cargarlas.

LIMPIEZA CON HIERBAS

Colocándolos un mínimo de 24 horas entre hierbas trituradas, siendo las más usuales las de romero, boldo, albahaca, y eucalipto.

Algunos minerales, piedras y gemas necesitan unos cuidados especiales. Hay piedras que no se pueden limpiar con agua y sal porque la sal las perjudicaría o bien, se desharían con el agua. Entre estas piedras se encuentran todas aquellas que estén engarzadas en plata, la pirita, los metales o las que contienen grandes cantidades de metal en su composición: la halita o selenita, o el lapislázuli por contener incrustaciones de pirita, el ópalo, el ámbar, las esmeraldas, la malaquita o las turquesas y, en general, todas las que su nombre termina en "ita".

Hay también piedras que no deben ser expuestas al sol porque si lo hiciéramos perderían el color o el brillo y se debilitarían. Estas son, por ejemplo, la amatista, el cuarzo rosa (o cualquier cuarzo con color), el ópalo, el zafiro, las ágatas y generalmente todas aquellas piedras que tengan un color semitransparente. A las turmalinas, por ejemplo, les gustan los lugares oscuros y resguardados.

Hay piedras de carácter lunar que se verán beneficiadas si son expuestas a la luz de la Luna en período creciente y en Luna llena. Estas piedras son el cuarzo blanco, la selenita, la amatista, la esmeralda y la piedra de Luna. (Cuidado con exponer durante mucho tiempo la selenita a la luna si hay un alto índice de humedad)

Hay que mantener el entorno de las piedras limpio de energías con velas, incienso y flores frescas siempre que sea posible, sin olvidar además nuestro poder mental e intención y la ayuda que tenemos utilizándolo en todo cuanto nos rodea.

Si una piedra o cristal se rompe o pierde totalmente su poder curativo debido a un exceso de trabajo, no deben despreciarse jamás. Podemos revitalizar los minerales, piedras y gemas enterrándolos en nuestro jardín, o en nuestras macetas, no solo ayudarán a las plantas sino que, con el tiempo, pueden ir recuperando su fuerza. Lo podemos hacer también tirándolos al mar; sobre todo donde haya acantilados. Se purificarán, se renovarán y el mar las pulirá. Quizás un día la encuentre un niño, y comenzará de nuevo su beneficiosa labor.

Los minerales, piedras y gemas se pueden cargar, programar y preparar de forma personalizada para el beneficio de las personas y ayudarles a paliar sus dolencias, a salir de determinados procesos de ansiedad, depresivos, etc. y también para ayudar a potenciar las capacidades de cada uno. Si tú crees que puedes hacer este trabajo y resuena contigo, llegará a ti el modo personal de hacerlo.

Debemos acostumbrarnos a no tocar las piedras de los demás. Si vemos a algún conocido y lleva un colgante, en vez de tocarlo directamente (que es un inercia generalizada que casi todos padecemos podemos admirarlo y preguntarle qué piedra es y para qué sirve, pero nunca llevar nuestra mano hasta ella porque si lo hacemos la persona tendrá que limpiarla después (salvo que al programarla haya decretado que su piedra no recoja las energías de aquellos que la toca). Lo mismo ocurre si son las piedras que tienes en tu hogar y las visitas las tocan físicamente.

Sin embargo, si vamos a comparar un mineral o una piedra, sí debemos cogerla en nuestras manos para sentir su energía y así sabremos si la piedra nos ha elegido como dueños o no.


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